Madrid, 24 de diciembre de 2.015, día de Navidad.
PUY,
UNA FORMA DE VIVIR LA VIDA
Queridas amigas y amigos:
A partir de ahora me vais a
permitir que emplee el plural que me enseñaron en la escuela para dirigirme a todos
vosotros.
Os aseguro que mi falta de dominio
de lo que ahora llamamos género, no menoscaba en nada el amor que os profeso.
INTRODUCCIÓN.
Han pasado más de tres meses desde
el fallecimiento de Puy.
Durante su larga enfermedad, hemos
sentido y apreciado vuestra cercanía, vuestro cariño y vuestra oración.
Soy consciente que muchos de los
que os habéis mantenido a distancia, lo habéis hecho como una muestra de
prudencia ya que no es fácil encontrar la medida de cercanía adecuada que por
un lado demuestre el cariño y al mismo tiempo no agobie.
El grupo de Whatsapp que creamos
nos ha permitido iniciar y consolidar una comunidad de amistad y de oración que
ha palpitado al ritmo de Puy. Ella, que no formaba parte del grupo, ha sentido
su acción y los más cercanos, mis hijos y yo mismo, nos hemos sentido muy
acompañados y amparados. Algunos habéis manifestado vuestro deseo de que
continúe.
EXPERIENCIAS
PERSONALES.
Todos podéis imaginar la
conmoción que ha supuesto esta separación en mi vida, en la de mis hijos y en
la de su madre y hermanos.
Hemos realizado un propósito
firme de unión y de cercanía que no nos quita el dolor pero nos permite
compartirlo con palabras, con lágrimas y con abrazos. Por supuesto que cuando
hablo de mis hijos incluyo a Álvaro y a Albert que continuamente nos enseñan con
su ejemplo qué es eso del amor.
El hecho de que Puy sigue
presente en nuestras vidas es una situación con la que muchos de vosotros os
sentís identificados tal y como me lo habéis expresado en diversas ocasiones.
También soy consciente que otros que no lo habéis expresado os vais a sentir
identificados con lo que voy a escribir ahora.
Algunos, que sabíais bien de la receptividad
y eficacia de Puy para dar consejo y para buscar soluciones, seguís encontrando
su trato y su apoyo.
Pienso que todo esto que cada uno
vivimos en nuestra vida, tiene un componente misterioso sobre el que yo no paro
de meditar. Cuando busco el silencio en mi interior descubro algo más que
recuerdos y emociones. De alguna manera, este descubrimiento puede ser
formulado y expresado, además de experimentado; aunque, permitidme la reflexión,
no todo lo experimentado puede ser siempre absolutamente expresado.
Los cinco últimos años de Puy han
cambiado mi vida y, estoy seguro, también la de mis hijos. Pero hace ya muchos
años que descubrí en mí a un adolescente luchando por madurar ante una
compañera que era un ejemplo de madurez. Descubrí en ella una entrega sin
reserva que le suponía un esfuerzo muy considerable. Cuando en los últimos meses
me confesó que veía su vida llena de esfuerzo por todo, no solo reconocí el
componente de dolor intenso que estaba suponiendo en esos momentos la gravísima
enfermedad que le consumía, sino, sobre todo, la verdad de su entrega a lo
largo de toda su vida.
Todo en su vida tenía un peso
significativo porque todo lo que les pasaba a sus hijos, a su marido, a sus
padres, a sus hermanos y a sus amigos le incumbía y le afectaba. Se
caracterizaba por tener una gran memoria y eso tenía mucho que ver con que todo
le “rozaba” y todo lo vivía con gran intensidad.
Y una vida así, aunque dura,
merece la pena, tiene sentido, porque está llena de amor.
Los últimos años han supuesto
para nosotros un ejemplo continuo de superación. Ha habido dolor, con
frecuencia mucho dolor, pero siempre ha habido superación. Había queja, pocas
veces excesiva, pero siempre duraba poco; se recuperaba, tomaba de nuevo el
control y sumaba un ejemplo más de excelencia que me ha llegado a asombrar y,
con frecuencia, a emocionar.
Todo esto, con la cercanía de mis
hijos: Puy, María, Marta, Luis, Álvaro, Albert, que han sabido encontrar
siempre la palabra, el silencio o el abrazo apropiado.
Y todos vosotros pendientes,
apoyando de una forma eficaz esos gestos de los más cercanos: su madre, sus
hermanos, sus cuñadas y cuñados.
Y todo esto, tan humano, ha sido
al mismo tiempo tan divino.
Puy ha vivido, y nosotros con
ella, la perplejidad del dolor, el aparente sinsentido del dolor, el escándalo
del dolor: la Cruz no solo contemplada, sino vivida. Y ha descubierto su misterioso
sentido.
Ese sentido lo ha expresado cada
vez que lo ha aceptado para que los que estábamos cerca no sufriéramos, y cada
vez que en su oración íntima ha expresado la paradoja: “Señor, no lo entiendo,
pero te pido que sea lo mejor para mí y para mi familia”. Y los que sufríamos
con ella, en ocasiones al borde de la desesperación, solo al final hemos intuido
el sentido: admiramos la verdad y la bondad de su entrega, sufrimos su
ausencia, y disfrutamos del ejemplo, la paz, la bondad y la unidad que nos ha
dejado.
Me siento impulsado, algunos de
vosotros me lo habéis pedido, a extender los fundamentos sólidos que le han
permitido a Puy vivir de un modo tan ejemplar su vida y muy especialmente sus
últimos años. Quizás esta forma de vivir la vida no sea la única que lleva a la
felicidad y a la plenitud, pero desde luego es un camino a tener en cuenta
porque ha conseguido realizar en la vida lo más difícil: amar mucho, hacer
felices, desde la exigencia no desde la condescendencia, a todos los que le han
rodeado, especialmente a mi y a mis hijos, y atravesar el camino del dolor de
una forma ejemplar.
Pues bien, Puy se ha ido y se ha
quedado y de esto hablaremos otro día.
EL PROYECTO
QUE QUIERO COMPARTIR CON
VOSOTROS.
Lo que voy a proponeros tiene que
ver con el cambio que Puy ha dado a mi vida, pero no tiene un propósito de
exaltación de su persona.
Quiero compartirlo con vosotros y
pienso que la comunidad de amistad, de verdadero amor, que ha surgido a lo
largo de estos años alrededor de Puy facilita esta osadía.
Se trata de organizar en dos o tres
ocasiones al año, ya veremos, unas conferencias-coloquio que recojan los temas
que a mi entender orientan, dan luz, sobre lo que a todos nos importa una vez
solucionadas las necesidades básicas: quien soy, cuál es mi origen, cuál es mi
destino.
Se tratará de aportaciones
teóricas, en ocasiones de testimonios, sobre los que podremos compartir y meditar.
Creo que se pueden denominar “conferencias
sobre una forma de vivir la vida”.
No se trata de una formación
específicamente católica, porque para eso existen ámbitos apropiados y muchos
de vosotros los conocéis y los aprovecháis.
Lo que expresen los
conferenciantes, aunque en ocasiones pueda sonar a heterodoxo, garantizo que
estará dentro de lo racional en su ámbito y tendrá un denominador común que
podemos llamar “humanismo cristiano”.
Procuraremos, espero contar con
vuestra ayuda, que los conferenciantes sean personas sabias en lo suyo,
brillantes y con una vida plena (pienso que la verdad de los argumentos se debe
manifestar en la plenitud de la vida), capaz de estimularnos; en fin, que no
nos dejen indiferentes.
Los temas en los que estoy
pensando, sobre los que pido vuestra aportación, están relacionados con lo
humano y los fundamentos de la verdad, la fe, la esperanza y la caridad desde
la antropología cristiana. La elección de temas específicos y la forma de
presentarlos tiene una especial dificultad según voy viendo: los más jóvenes están
en un formato más ágil, más emocional, más testimonial y los más veteranos
estamos en formatos más tradicionales, más de fundamento teórico y vital y,
además, un poco cansados de que alguien pretenda siquiera mostrarnos algo que
no sabemos. Podremos salvar las diferencias, aunque no siempre satisfarán a
todos. Aunque los agrupo a continuación, las conferencias no tendrán estos
títulos, sino que versarán sobre alguno de los aspectos que relaciono y, sobre
todo, el título concreto de cada conferencia lo pondrá el ponente:
1.
La verdad. ¿Es posible el acceso intelectual o
vital a la verdad de las cosas? ¿Qué hacemos con la verdad? ¿Puede ser
enseñada? ¿Cómo nos relacionamos con
ella? ¿Cómo buscarla? ¿Dónde? ¿Es
necesaria la meditación, el silencio interior, para acceder a la verdad sobre
uno mismo y sobre el mundo? ¿Puede un ser humano saberse del lado de la verdad?
¿Es la verdad algo relacionado con el intelecto o con la vida?
2.
La fe desde la perspectiva cristiana. Dios creador
y Dios redentor. ¿Existe el pecado? ¿Hay alguna manera de vivir sin pecado?
¿Quién puede ser Maestro?, si los que pensamos que tenemos fe no podemos dar la
fe a otro hombre, ¿Qué vida debemos llevar para que el Maestro pueda
utilizarnos para darles a otros la fe? La revelación de Dios en el Antiguo
Testamento. Actualidad del mismo en nuestra vida personal. La revelación de
Dios en el Nuevo Testamento. Actualidad del mismo en nuestra vida personal.
3.
La esperanza desde la perspectiva cristiana. El
misterio de la muerte. ¿Qué es una persona muerta para los que la han amado? ¿Y para un cristiano? ¿Tiene sentido Esperar, más allá de toda
esperanza, lo que la Revelación cristiana nos anuncia?
4.
La caridad, el amor y el dolor desde la
perspectiva cristiana. ¿Cómo mantenerse siempre en el amor, aún a sabiendas que
uno no sabe amar como el otro lo necesita?, ¿Cómo amar a todos y todo y no
desesperar nunca? ¿La caridad exige una acción específica con el débil, con el
que carece de todo, con el que sufre? ¿Es verdad que sólo es de fiar alguien
que sufre? ¿Qué podemos aprender sufriendo sin justificar ningún sufrimiento ni
mal?
Después de la conferencia y el
debate posterior se celebrará una misa. Entre la conferencia y el debate
emplearemos hora y media. La misa durará una media hora. Un servidor se tomará
después una cervecita y todos estáis invitados.
La primera conferencia se
celebrará el 12 de febrero de 2016, viernes. El lugar os lo comunicaré en breve.
La conferencia comenzará a las 19:00 horas.
CONSIDERACIONES
FINALES.
Por supuesto que busco la máxima
libertad (esto me preocupa mucho) en relación con vuestra participación y nadie
se debe sentir obligado, ni siquiera empujado.
El grupo de Whatsapp creado al
efecto tiene como fin realizar las convocatorias de las conferencias y dar a
conocer temas relacionados con ellas. Se
suprimen los grupos creados y se crea uno nuevo denominado “Puy. Una forma de
vivir la vida”.
He creado el blog:
http://puyunaformadevivirlavida.blogspot.com.es/
En este blog se recogerán las
convocatorias, los contenidos de las conferencias y los comentarios que
queramos hacer en relación con ellas.
Si alguno de los que pensáis
asistir os planteáis la pregunta: ¿puedo invitar a un amigo o amiga a la
conferencia?; la respuesta es sí, por supuesto que sí.
Llevo tiempo pensando en las
ideas que os acabo de trasladar. Durante este tiempo algunos de vosotros habéis
hecho sugerencias que me han ayudado mucho y aprovecho ahora para agradecerlas
de corazón y pedir disculpas por las que no están incluidas.
Me ha parecido que hoy es el
mejor día para contároslas.
¡Feliz Navidad!, mi deseo de que
sepamos profundizar en el misterio del Niño que en su cuerpecito inerme encarna
la plenitud de la divinidad.
Y mi deseo de lo mejor para todos éste año que va
a comenzar.
Y un abrazo de los grandes porque
os quiero mucho.
Luis.